Soy solo yo
A veces nos sentimos extraños en nuestro propio cuerpo. Hay gente que dice no haber tenido nunca esta sensación. ¿Afortunados? ¿Afortunada?
Los sueños me muestran lo que no quiero ver. Y tengo miedo de hablar dormida… y que me oigan.
Hoy el recuerdo de un amigo que me regaló un libro de J.D. Salinguer a medio leer y al que no llegué a contarle el final…
Un día largo, lleno de expresión. La sensación de no haber hecho nada malo y de que no me ha besado en los labios. He buscado su cuello, el lóbulo tierno de su oreja, he retirado sus cabellos y he enfrontado nuestras narices, pero nuestros labios no se han juntado. Nunca sus ojos miraron los mios.
Las normas: sexo por sexo, placer a cambio de placer. Lo haces y te vas. No somos amigos, no somos conocidos, no somos pareja, no somos amantes. Somos dos personas que se encuentran y desencadenan sus pasiones y deseos.
Pero diferenciar el sexo del amor puede resultar ambiguo. Cuando dentro de las reglas está el pegarse, tocarse, chuparse pero no besarse, y es precisamente eso lo que deseamos más fuertemente. ¿cómo sabemos que no nos estamos enamorando? Intentar no sentirse utilizado sino al contrario, la utilizadora. O quizá sea sólo un intercambio mutuo de fluidos, de hormonas y de sudor.
Hay días en los que el pensamiento se elige caminos equivocados. Escojemos la opción más dificil o la que menos nos conviene.
Escojemos lo carnal.
A veces la felicidad inmediata.
¿Qué significa?
De todos los muros que se nos presentan podemos escojer chocar contra ellos, luchar, abaterlos, saltarlos o simplemente rodearlos.
Qué hacer cuando todo parece confuso y no sabemos a dónde vamos. Porque las cosas sencillas se vuelven complicadas en nuestras mentes y no conseguimos ir más rápido o más despacio.
Puedo seguir buscando aquellos ojos brillantes que me cautivaron. Unas pupilas negras de pasión y odio. Aquella naricita que nunca volveré a tocar y la tranquilidad que no volveré a probar.
Con el tiempo las cosas negativas se esfuman y nos resta el dulce recuerdo de tiernas mañanas en un apartamento al lado de la playa. Puedo llorar, puedo tirarme al suelo o puedo sonreir.
Pero esta tarde me he dado cuenta de que el producto que tenía entre manos no era ni una lata, ni una botella de cristal, ni una caja… es… ¡un huevo!
Un huevo que cuando lo abres, si ha caducado, huele mal. Que si lo pones al calor se convierte en pollito. Que si se conjela se raja y si se cae se rompe y esparce.
También hasta hoy pensaba que estaba cuidando bien mi huevo. Que lo guardaba en un lugar seco y fresco alejado de objetos peligrosos y niños.
Y sin embargo… craaackk
Estoy cansada. Estoy cansada de ir al supermercado a comprar huevos. Cansada de que se rompan lo mismo ya los cuide o los deje caer. Grandes o pequeños, de granja o industriales, blancos o marrones, de gallina o codorniz. Es lo mismo si los uso para tirarlos contra un muro, para comérmelos o si decido hacer crecer ese maldito pollo… al final… no sirve de nada… porque se jode.
me pregunto si pedir perdón sirve de algo.
Desde que nos formamos una imagen de una persona en nuestras cabecitas… ¿tiene remedio?
¿Es deleznable?
Te encuentras uno delante del otro y besarse y tocarse ya no tiene sentido. Te estrechas en un fuerte abrazo insípido y falto de calor.
Si tu estás herido… y me piensas hacer pagar por los errores de otras personas.
Si el amor que siento no es por tí y cuando te hablo de ese amor que no siento “no me la sento”.
Desde que no existe un objetivo… un fin… ¿tiene sentido probar?
Probar por divertirse, por darse compañía, por reir… pero no, no por llorar o pasarlo mal. No tendría sentido.
Y por eso no me sale abrazarte… si involucras demasiado los sentimientos “non ce la faciamo”!
Y porque ya has cometido el error. Ese error. Y yo he dicho tantas mentiras… “no estoy enamorada”, “yo no busco a nadie”…
pero me alegro de que por fin alguien haya venido a mí en vez de ir yo… igual por eso ni siquiera me esfuerzo un poco en que funcione.
¿Pero en que funcione el qué?
¿De qué sirve que funcione?
Me pregunto si…
.
Como una ventana abierta. Como dos miradas que se cruzan furtivas.
Yo te miro fijamente…. sostén la mirada. Fija. Batente. Indiscriminada.
¿Y ahora qué?
El principio… y el fin.
Es posible desaparecer sin dejar rastro. Y permitir que los lugares más recónditos de nuestra mente afloren y nos nublen la vista.
No le quiero llamar más porque es superior a mí. En todos los sentidos, supongo.
Pero sobre todo en el sentido económico.
Para mi no es un buen momento este, no tengo dinero y por lo tanto hay miles de cosas que no me puedo permitir. En cambio él me lo quiere dar todo… y sinceramente, no es mi estilo.
Seguramente es por orgullo. Que una mujer se sienta inferior ante un hombre no es ninguna novedad. Pero no puedo soportar que él lo pueda todo y yo nada, no me siento a la altura, y tampoco creo que lo pueda alcanzar. Y me molesta.
Y siento estar triste porque mi vida no va como tendría que ir y por todos mis motivos económicos…. y siento que nos afecte a los dos. Pero no le puedo hacer nada si no llego a pagar el alquiler del mes que viene. Y no puedo hacer nada si cuando estoy con él no estoy alegre porque pienso que no tengo comida en el frigo. No puedo no preocuparme como me aconseja porque pienso que él puede saber muchas cosas… pero no creo que sepa lo que es no tener nada.
Ahora puedo llorar. Puedo lamentarme. Puedo encojerme y hacerme un ovillo y dejar que pasen las horas. O puedo seguir buscando trabajo, enviar más currículums y hacer una prueba de traducción.
Lo peor de todo es que ya no me importa nada. No me importa la rabia, ni la ttristeza. No me importa ese fuego que me quema dentro ni mis deseos e inquietudes. Lo único que me importa es que no tengo nada y no se cómo voy a seguir adelante. Y que estoy sola, porque lo merezco y porque, al menos esta vez, es lo que quiero.
Una persona que tras un chandal y un pelo despeinado esconde tanto… y tan bonito.
Y por una vez he encontrado el sentido más apropiado al hablar en italiano: “Angelo, sei Bello”. Porque en español no hubiese dicho eres guapo, ni eres bonito, ni … ¡¡ni siquiera sé cómo!! porque la palabra es que es bello! pero con ese matiz… tan… suave, perfecto.
Es sin querer… pero todo lo que me pregunta mi respuesta es no.
No es mi intención.
La sensación de que él quiere ir demasiado rápido… y sin embargo a mí no me interesa. Si fuese otra persona sería diferente.
Si fuese ese chico del que estoy enamorada tampoco cojería las llaves de su casa… pero al menos le diría “por el momento”. O me gustaría más si fuese ese que me pone tanto… ese que me come la boca cuando nadie nos ve y que tiene novia.
Ese al que me comería sin importar el momento ni el lugar.
Me recuerda a cierto filósofo… cargado de preguntas interesantes y respuestas misteriosas.
Pero no le voy a querer. E me dispiace.
Get out before anyone gets hurt…
Pero me inspira, me entretiene y me abraza…. mucho.
Me pregunto hasta qué punto una persona, tras una ruptura, está preparada para dar el siguiente paso. Los hay que al día siguiente se enfrentan al mundo y en cambio otros se sumen en las tinieblas. ¿Depende de lo enamorados que estemos o símplemente de nuestros escrúpulos?
ESCRÚPULO: (DRAE)
1. m. Duda o recelo que punza la conciencia sobre si algo es o no cierto, si es bueno o malo, si obliga o no obliga; lo que trae inquieto y desasosegado el ánimo.
¿Con quién nos casamos? Con nuestros prejuicios o con los estándares. I couldn’t help to wonder… is there any chance¿?
Sucede que dos personas faltas de amor, de caricias, de dar y recibir se encuentran. No es difícil confundir el amor con la necesidad. Recuerdo tantos y tantos post en los que escribí que tenía un saco de besos y abrazos para dar… “ecco mi” de nuevo. Por fin encuentro a alguien que se siente igual. Dar y tomar para una pública satisfacción. Quizá no es mi alma gemela. Seguramente no le quiera ni le ame jamás. Pero es un punto de apoyo, alguien por quien comenzar a vivir una historia mejor. Sólo necesito creérmelo y dejarme querer.
Aunque descubra que yo también tengo prejuicios. Que la gente se casa y se divorcia y que 7 meses es muy poco. Y me sigue recordando a cierto filósofo que quiso dármelo todo demasiado pronto… todo menos las llaves de su casa.
Son los deseos los que salvan a la gente. La única cosa verdadera.
Si le das tiempo a la vida, ella se gira en un modo estraño e inexorable. Y te das cuenta de que no puedes desear algo sin hacerte daño. NO hay lugar donde escapar… te hieres.
Hoy he besado… y no me lo creo. Me parece sincero, pero demasiado irreal.
Si me dicen “come sei bella” no me lo creo. Mentiras.
Si me dicen “mi hai piaciuto dalla prima volta che ti ho visto” no me lo creo. mentiras.
Si me dicen “ho pensato a te tutto il giorno” Bugie!!
Igual debería creerle… pero yo he hecho ya mi barrera de infelicidad en la que ya no me fío ni de mi sombra. Me puedes decir todas las palabras bonitas que quieras… no te creo.
Cierto es que ocurre encontrar sin buscar… pero otra cosa es comportarme como una ingenua e inocente.
Es original, es gracioso, es dinámico y un tiene un toche chic. En fin, sí me gusta. Pero no voy a dejarme llevar. No quiero que me hagan más daño… ahora no.
Sin querer una no se imagina sólo una noche o dos… una se imagina más y más. Una relación, esas cosas. Y… no quiero. Luego sucede que no lo ves más, que no “si fa sentire più” y entonces piensas y piensas y hace pupa.
Según mi parecer me parece que somos los dos muy directos. Vamos derechos a por quien queremos, cuanto antes mejor, y dejarse llevar para disfrutar. Pero… y si no… y si es otro de esos que lo único que quieren es ¿tomarme el pelo?
Reflexionemos sobre tomarme el pelo: si me vas a decir todas estas tonterías sobre lo bella que soy, lo bonitos que son mis ojos, cómo te gusta cómo visto… cómo has pensado en besarme todo el día… y luego… no… y luego nada. Yo me ilusiono. Yo pienso. Yo siento demasiado.
No es que deba hacerse ni lo vaya a hacer pero… me gustaría cojerle del pescuezo y preguntarle: ¿tú qué quieres de mí? Me vas a follar y basta… o me vas a hacer pensar que quieres algo más. Si es así.. házmelo saber. No puedes maltratarme. No me voy a dejar… y siento si pongo todas mis barreras entre nuestros labios…. pero es que eres demasiado sexy.
Te mueves sexy, hablas sexy, te vistes sexy y me tratas sexy.
Non dirmi que “ti piange il cuore” porque a mi lo que me lloran son los ojos…
Dos días… y muy intensos. ¿Existirá el tercero? O… como son los italianos… ¿esperamos una excusa?
Prefiero no hacerme ilusiones…. no, no anymore!
Que mi presencia sea la única y verdadera presencia en mí misma. Que la nostalgia no me devore.
Dejar empezar las cosas desde el principio y llegar hasta un final. Sea cual sea.
A no juzgarme por lo que no soy y a llorar hasta reventar.
Porque la vida no me trata de ninguna manera y me he enfadado con ella. Porque la vida es femenino- singular. Y punto.
Porque le mundo no está hecho a medida para chicas solas y tristes. Y uno no encuentra su razón de ser una vez la ha perdido. Dejarse arrastrar es demasiado… no dejarse llevar un pecado.
Mirarme a los ojos… reflejada en un charco.
PORQUE MERECE LA PENA HACER TONTERÍAS!!!! TO GET INTO TROUBLE!
Y no quiero dejarme morir. Aunque no haga nada y la nada me absorba.
Decir lo que quiero decir incluso cuando no estoy callada.
Porque quizá estoy dentro del abismo y atravieso una de las peores épocas de mi vida, pero no me importa, porque ya nada tiene importancia y las escalas de valores cambian.
Incluso si lo que descubrimos de nosotros mismos no nos gusta da igual. Y qué si no se nada. Si no quiero nada, si no estoy yendo a ninguna parte. Si no me importa a mí misma no le importa ya a nadie. Cerrar los ojos y tirarse por el precipicio es…. algo sagrado. Algo que todos deberíamos hacer.
Volar tan lejos que se nos nuble el pensamiento. Y desgarrar la piel hasta hacerla tiras. Porque no vale nada.
Digamos todo lo que tenga que salir de nuestras almas. Plural. Y darnos las manos hasta romperlas.
Y todo… yo en mi cama, mis arrebujos, mis pensamientos, el sonido de mis respiración cuando me despierto. Cuando te pienso. Cuando enloquezco y me vienen ganas de gritar, de llorar, de morir y de darlo todo por nada…. todo unido… la desgracia, la felicidad extrema de estar sola. Todo ello me hace querer dártelo todo y nada. Tirarme por ese puente minúsculo al que se llega desde mi casa. Desde la casa de todos. E buttarmi via!! tutto via!!!
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